NEOFORM-X
Imaginemos un futuro construido por inteligencias artificiales, donde la humanidad se reconoce en su entorno, pero algo sutilmente ha cambiado. Formas familiares aparecen distorsionadas, costumbres conocidas se ven reflejadas como en un espejo agrietado. De esta visión nace NEOFORM-X, una colección que especula sobre lo que podría ser el mañana: un universo paralelo llamado The Visual Dome, donde la estética, la identidad y la funcionalidad se fusionan para dar paso a una nueva forma de vestir.
La base conceptual se ancla en el futurismo italiano, movimiento de vanguardia que irrumpió en 1909 con una propuesta radical: exaltar la velocidad, la energía, la tecnología y el movimiento. Como referencia visual y emocional se toma la pintura Puente de Brooklyn del artista Joseph Stella, cuya vibrante energía sirve de punto de partida para reinterpretar esas sensaciones a través de la moda. La obra transmite un futuro veloz pero equilibrado, un mundo donde dinamismo y armonía pueden coexistir.
MOOD BOARD
Esta tensión entre lo acelerado y lo pulcro se refleja en siluetas híbridas compuestas por capas: una interna, ajustada al cuerpo, que evoca control y precisión; y otra externa, holgada y con volumen, que transmite movimiento y libertad. Los textiles utilizados combinan foil y acolchados geométricos, reforzando una línea de sastrería que estructura la prenda sin restarle fluidez. Las formas abstractas, las figuras compuestas y las líneas regulares dialogan con principios de repetición, gradación y contraste, generando una estética futurista que no pierde su humanidad. La paleta cromática apuesta por tonos metálicos con acentos contrastantes que reflejan un entorno tecnológico en conexión con lo orgánico.
NEOFORM-X está dirigida a un consumidor masculino de entre 28 y 35 años, residente en Bogotá. Se trata de un hombre seguro, carismático, con una vida acomodada y un fuerte interés por la moda y la estética. Es fotógrafo profesional, cuida su imagen y entiende la moda como una extensión de su personalidad: libre, sofisticada y memorable. Busca piezas que comuniquen identidad y estén a la altura de su estilo de vida.
El propósito de esta colección no es solo diseñar indumentaria, sino construir una narrativa visual sobre el futuro: un lugar donde la velocidad no elimina el detalle, donde la tecnología no borra la emoción y donde seguimos reconociéndonos incluso si el espejo está ligeramente roto. Las competencias que se evidencian en este proyecto abarcan el desarrollo de una visión estética sólida sustentada en investigación conceptual rigurosa, la exploración de siluetas híbridas, el uso de técnicas textiles innovadoras como foil y acolchados, y la integración precisa de recursos de sastrería. También se refleja una comprensión profunda del usuario y su contexto, logrando un equilibrio entre lo simbólico, lo funcional y lo emocional.
Imagina despertar en un mundo que reconoces… pero que ya no es del todo tuyo. Las calles están donde siempre, la luz cae sobre los edificios como antes, los cuerpos se mueven con intención. Sin embargo, algo invisible y sutil ha cambiado, como si la realidad estuviera filtrada por un espejo agrietado. De este pensamiento nace NEOFORM-X, una colección que no se limita a vestir el cuerpo, sino que lo sitúa en un futuro posible: un universo moldeado por inteligencias artificiales donde lo humano resiste, se transforma y se reencuentra consigo mismo.
Inspirada en el vértigo visual del futurismo italiano y en la energía eléctrica del Puente de Brooklyn de Joseph Stella, la propuesta habla de velocidad, caos, orden y evolución, pero también de belleza, detalle y la necesidad de reconocernos incluso en la distorsión. Las prendas son como armaduras suaves que se construyen en capas: la interna, ceñida al cuerpo, representa el control, la precisión y la conciencia de uno mismo; la externa, amplia y con volumen, es el movimiento, la apertura y el salto al vacío. Juntas conforman una silueta que no se impone, sino que fluye, como una danza entre lo mecánico y lo humano.
Colaboración: Gabriela Guerra